El hábitat del jabalí se define menos por un tipo único de biotopo que por la presencia combinada de cobertura, alimento y agua. Encuentra condiciones favorables en bosques caducifolios o mixtos, pinares con sotobosque, manchas de matorral mediterráneo, linderos, zonas de ribera, mosaicos agroforestales y llanuras cultivadas con refugios cercanos. Necesita áreas donde pueda descansar oculto durante el día y alimentarse con relativa seguridad al anochecer o durante la noche.
Los medios con vegetación densa, vaguadas húmedas, cañaverales, espinares y masas forestales fragmentadas suelen ofrecerle buenos encames y corredores de desplazamiento. También aprovecha cultivos de maíz, cereal, girasol, tubérculos o praderas, especialmente en épocas de abundancia alimentaria. En regiones montañosas puede ocupar desde fondos de valle hasta laderas boscosas, adaptando sus movimientos a la presión humana, a la disponibilidad de bellota, castaña u otros recursos tróficos.
Su gran capacidad de adaptación explica que aparezca incluso en paisajes muy humanizados si existen tranquilidad relativa, manchas de cobertura y acceso a comida. Aun así, el grado de uso del espacio cambia con la estación, la humedad del suelo, la presencia de masto, la actividad cinegética y las perturbaciones locales.